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Costes de alta

Cuánto cuesta dar de alta el gas natural

El alta de gas natural no tiene una tabla de precios tan cerrada como la de la luz: además de los derechos regulados, hay que contar con la revisión de la instalación y, si el contador no está puesto, con su instalación. Aquí tienes qué conceptos se pagan y cuáles no.

Por Redactora de gas natural y calefacciónRevisado el 7 min de lectura
Grupo de amigos jóvenes riendo al atardecer

Depende del estado de la instalación

Es lo que más encarece el trámite y no tiene tarifa oficial.

Puede exigir certificado

Si la instalación no está en vigor, hace falta un certificado nuevo.

Sin suministro no hay contrato

Primero se verifica la instalación; después se contrata la tarifa.

Qué conceptos se pagan en un alta de gas

  • Derechos de alta del gas: Son importes regulados que se abonan a la distribuidora de gas. Se calculan según el caudal y el uso del suministro, no según el consumo que vayas a hacer.
  • Revisión de la instalación: La distribuidora comprueba que la instalación interior cumple y es segura. Si detecta defectos, hay que corregirlos antes de dar el suministro.
  • Certificado de instalación: Lo emite un instalador autorizado y lo cobra él. Es necesario cuando la instalación no tiene certificado vigente.
  • Instalación del contador: Si el punto de suministro no tiene contador, hay que instalarlo. Lo hace la distribuidora y tiene coste.

Qué comprobar antes de pedir el alta

  1. Localiza el CUPS del gas en una factura anterior del mismo punto de suministro, si la hubiera.
  2. Comprueba si la vivienda tiene contador instalado y si la instalación interior tiene certificado vigente.
  3. Contacta con la distribuidora de gas de tu zona para conocer las condiciones técnicas del punto de suministro.
  4. Solicita presupuesto de la revisión o del certificado a un instalador autorizado antes de comprometerte.
  5. Solo cuando la instalación esté validada, contrata la tarifa con la comercializadora que elijas.

La tarifa es una decisión aparte

El alta es una cosa y la tarifa es otra. Una vez que la instalación está validada, puedes contratar libremente con cualquier comercializadora del mercado, o acogerte a la TUR si prefieres el precio regulado. La TUR solo la ofrecen las comercializadoras de referencia, así que si quieres ese precio tienes que contratar con una de ellas.

Si vas a usar el gas para calefacción y agua caliente, el peaje de acceso más habitual es el RL.2. Si solo es agua caliente, el RL.1. El peaje lo determina el uso declarado y afecta directamente al término fijo que vas a pagar cada mes.

Cuánto cuesta realmente: los cuatro escenarios

Como no existe una tabla regulada única como la de la luz, la única forma útil de responder a «cuánto cuesta» es separar los casos, porque la diferencia entre ellos es de cientos de euros. Estos son los cuatro escenarios reales, de más barato a más caro.

El caso más barato, con diferencia, es el cambio de comercializadora. Si el gas ya llega a tu contador, la instalación está en vigor y lo único que quieres es cambiar quién te factura, no se paga absolutamente nada: ni derechos de alta, ni revisión, ni certificado. El trámite lo ejecuta la distribuidora a petición de la comercializadora nueva, no hay visita técnica y el gas no se corta en ningún momento. Mucha gente paga un alta por desconocimiento cuando le bastaba con esto.

El segundo caso es la reactivación de un suministro dado de baja. Aquí sí aparecen los derechos de alta regulados que cobra la distribuidora, pero si el contador sigue instalado y la instalación conserva su certificado, no hay que sumar ni revisión ni certificado nuevo. El importe depende del caudal solicitado y del uso, y se conoce pidiendo el informe de condiciones técnicas a la distribuidora de la zona.

El tercer caso es el alta con certificado nuevo. Si la instalación interior no tiene certificado vigente —porque nunca se documentó, porque caducó o porque se modificó sin actualizarlo— hay que pasar por un instalador autorizado antes de que nadie pueda activar el suministro. El certificado lo cobra el instalador y su precio no está regulado, así que varía por comunidad y por tipo de instalación. Es el concepto que más sorpresas genera, y el único que puedes intentar reducir pidiendo varios presupuestos.

El cuarto y más caro es el alta en una vivienda que nunca ha tenido gas. Aquí la cosa empieza antes de la instalación interior: hay que comprobar si el edificio tiene acometida de gas y si la red llega a la finca. Si no llega, no hay comercializadora que pueda resolverlo por teléfono, y la obra puede hacer inviable la operación o retrasarla meses. En estos casos lo prudente es confirmar la disponibilidad de acometida antes de firmar nada, incluido el alquiler o la compra de la vivienda.

Tu situaciónQué se pagaOrden de magnitud
Cambiar de comercializadora con gas activoNada0 €
Reactivar un suministro con contador e instalación válidaDerechos de alta reguladosDecenas de euros
Alta con la instalación sin certificado vigenteDerechos de alta + certificado del instaladorCientos de euros
Vivienda que nunca ha tenido gasDerechos + certificado + acometida e instalaciónMiles de euros, según obra

La horquilla es amplia a propósito: no publicamos un importe concreto de alta de gas porque no existe una tabla regulada única como la de la luz, y dar una cifra inventada sería peor que explicar de qué depende. Lo que sí se conoce con precisión son los derechos regulados, que da la distribuidora en el informe de condiciones.

El orden correcto de los pasos

En el alta de gas el orden importa más que en ningún otro trámite, y equivocarse cuesta dinero. La secuencia correcta es siempre la misma: primero se valida la instalación, después se contrata la tarifa. Nunca al revés.

Suena obvio escrito así, pero en la práctica mucha gente contrata primero porque es la parte cómoda —se hace por teléfono o por web en cinco minutos— y descubre después que la instalación no pasa la revisión. El contrato queda firmado y sin efecto, y hay que resolver la instalación con prisa y sin margen para pedir presupuestos. Si esa prisa te obliga a aceptar el primer instalador que aparezca, la diferencia de precio se la llevas tú.

El segundo motivo para respetar el orden es que la validación de la instalación puede cambiar tu decisión comercial. Si resulta que la instalación admite menos caudal del que pensabas, o que necesita una adaptación, puede que el gas deje de compensarte frente a otras opciones. Saberlo antes de firmar te deja libre para decidir; saberlo después, no.

TUR de gas o mercado libre: cuál te conviene

La TUR es la tarifa regulada del gas, y en gas tiene una particularidad que no existe en electricidad: la TUR y la tarifa del mercado libre son productos muy parecidos en estructura, con un término fijo y un término variable, así que la comparación es directa y se puede hacer número a número.

La TUR solo la pueden ofrecer las comercializadoras de referencia, y su precio lo revisa el Gobierno periódicamente, así que sube y baja con el mercado mayorista. La ventaja es que no tiene permanencia y que el precio es el mismo para todos, sin promociones ni descuentos temporales que caducan. La desventaja es que no puedes negociar nada: lo que sale publicado es lo que pagas.

En el mercado libre, en cambio, las comercializadoras fijan su precio y compiten con descuentos, tarifas planas y precios garantizados durante doce meses. Eso puede salir más barato que la TUR, y muchas veces sale más barato de verdad, pero el compromiso suele incluir permanencia y el precio garantizado tiene fecha de caducidad. La comparación honesta no es «cuál es más barata hoy» sino «cuál va a ser más barata en los próximos doce meses», y eso solo se responde mirando la factura del mes trece.

Un dato práctico para decidir: si tu consumo es bajo, el término fijo pesa más que la energía en la factura, y las diferencias entre comercializadoras se estrechan. Si tu consumo es alto porque usas el gas para calefacción, el término variable manda y merece más la pena buscar precio. Puedes ver los precios de gas publicados, peaje a peaje y con su fuente, en la página de tarifas de gas del sitio.

Errores que cuestan dinero en un alta de gas

  • Pagar un alta cuando bastaba un cambio de comercializadora: es el error más caro y el más frecuente. Si el gas ya llega a tu contador, cambiar de compañía es gratis y no hay corte. Compruébalo antes de aceptar cualquier presupuesto.
  • Contratar la tarifa antes de validar la instalación: el contrato queda sin efecto si la instalación no pasa la revisión, y te quedas sin margen para pedir presupuestos del certificado.
  • Aceptar el primer presupuesto de certificado: el certificado lo cobra el instalador y no tiene tarifa oficial. Pedir dos o tres presupuestos es lo normal y la diferencia entre ellos es notable.
  • Dar por hecha la acometida en una vivienda sin gas: que el edificio tenga gas no significa que llegue a tu finca. Si no hay acometida, la obra la decide el edificio, no tú, y puede retrasar todo meses.
  • No pedir el informe de condiciones técnicas: es gratuito y te dice el caudal disponible y los derechos aplicables antes de comprometerte con nada. Es el documento que convierte una estimación en un presupuesto.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto cuesta dar de alta el gas natural?

No hay una cifra única. En el caso más barato —cambiar de comercializadora con el gas activo— no se paga nada. En una reactivación se abonan solo los derechos regulados. Si hace falta certificado nuevo, hay que sumar lo que cobre el instalador. Y si la vivienda nunca ha tenido gas, hay que añadir acometida e instalación. El importe depende del estado de la instalación y del caudal solicitado, así que conviene pedir el informe de condiciones antes.

¿Puedo dar de alta el gas si la instalación es antigua?

Sí, pero la distribuidora puede exigir una revisión previa y, si detecta defectos, tendrás que corregirlos antes de que se active el suministro. Es un requisito de seguridad, no un trámite comercial.

¿Qué diferencia hay entre el alta de gas y la contratación de la tarifa?

El alta es la puesta en servicio del suministro y la tramita la distribuidora. La contratación de la tarifa es el contrato con la comercializadora que te va a facturar. Son dos pasos distintos y en ese orden: sin instalación validada no hay contrato.

¿Puedo contratar la TUR de gas en cualquier comercializadora?

No. La TUR es la tarifa regulada de gas y solo la pueden ofrecer las comercializadoras de referencia. Si quieres ese precio, tienes que contratar con la comercializadora de referencia de tu zona.

Si solo quiero cambiar de compañía de gas, ¿tengo que pagar un alta?

No. Si el gas ya llega a tu contador y la instalación está en vigor, cambiar de comercializadora es gratuito: no se pagan derechos de alta, no hay visita técnica y el suministro no se corta. Pagar un alta en ese caso es tirar el dinero.

¿Qué es el informe de condiciones técnicas y cuánto cuesta?

Es el documento que emite la distribuidora de tu zona con el caudal disponible en tu punto de suministro y los derechos que corresponden. Es gratuito y se pide antes de contratar nada: es lo que permite saber el importe real en lugar de estimarlo.

¿Puedo contratar el gas sin tener la luz con la misma compañía?

Depende de la comercializadora. La mayoría no lo exige y puedes contratar el gas de forma independiente, pero algunas sí condicionan el gas a tener la luz contratada con ellas en la misma dirección. Merece la pena comprobarlo antes de decidir, porque cambia por completo la comparación.